Problemas de lectura en niños: ¿puede estar influyendo la visión?

Tu hijo conoce las letras, pero cuando empieza a leer algo cambia: lee despacio, se salta palabras, pierde la línea o se cansa rápidamente.

Quizá en el colegio te han dicho que necesita practicar más. O que se distrae. Incluso puede que ya le hayan revisado la vista y os hayan dicho que “ve perfectamente”.

Entonces aparece una pregunta que muchas familias no se plantean:

¿Puede haber algo en su forma de utilizar la visión que esté haciendo que leer le resulte más difícil?

La respuesta no es que todos los problemas de lectura sean problemas visuales. La lectura depende de muchas habilidades y las dificultades pueden tener diferentes causas.

Pero sí sabemos que leer es una actividad visual muy exigente. Los ojos tienen que localizar palabras, moverse con precisión, mantener el enfoque y coordinarse entre sí mientras el cerebro interpreta toda esa información.

Por eso, cuando un niño tiene dificultades persistentes para leer, también puede ser interesante valorar cómo está funcionando su sistema visual.

¿Cómo saber si mi hijo tiene problemas para leer?

Cada niño aprende a un ritmo diferente. Leer algo más despacio durante una etapa no significa necesariamente que exista un problema.

Sin embargo, hay algunas señales que pueden llamar nuestra atención:

  • Lee muy despacio o con mucho esfuerzo.
  • Se salta palabras o líneas.
  • Pierde fácilmente el lugar donde estaba leyendo.
  • Vuelve continuamente hacia atrás.
  • Necesita utilizar el dedo para seguir el texto.
  • Confunde algunas letras.
  • Se acerca mucho al libro.
  • Se cansa rápidamente leyendo.
  • Evita los libros o las tareas de lectura.
  • Se queja de dolor de cabeza después de estudiar.
  • Lee bien al principio, pero comete más errores después de un rato.

Una de estas señales por sí sola no indica que exista un problema visual.

Lo importante es observar qué ocurre de forma repetida y especialmente durante las tareas de cerca.

👀 Ver bien no significa utilizar la visión de forma eficiente

Cuando pensamos en una revisión visual solemos preguntarnos:

“¿Cuánto ve?”

Es una pregunta importante, pero leer requiere mucho más que distinguir letras pequeñas.

Mientras un niño lee, sus ojos tienen que:

  • Mantener el enfoque en el texto.
  • Coordinarse entre ellos.
  • Pasar de una palabra a otra.
  • Llegar correctamente al final de una línea.
  • Encontrar el principio de la siguiente.
  • Mantener la información visual mientras el cerebro la interpreta.

Todo esto ocurre continuamente mientras leemos.

Por eso, un niño puede tener una buena agudeza visual y, aun así, presentar dificultades en otras habilidades relacionadas con el trabajo visual.

¿Qué habilidades visuales intervienen en la lectura?

El enfoque

Para leer necesitamos mantener la imagen clara a una distancia cercana durante bastante tiempo.

Si existen dificultades en el sistema de enfoque, pueden aparecer síntomas como cansancio, visión borrosa o molestias durante las tareas de cerca.

No significa que cualquier niño que se canse leyendo tenga un problema de enfoque, pero es una de las habilidades que pueden valorarse.

La coordinación de los dos ojos

Nuestros dos ojos tienen que trabajar juntos cuando leemos.

Si esta coordinación no es eficiente, determinadas tareas de cerca pueden resultar más incómodas o cansadas.

Por eso, cuando un niño presenta molestias o fatiga durante la lectura, la coordinación binocular puede formar parte de una evaluación visual completa.

Los movimientos oculares

Esta es una de las habilidades más relacionadas con la propia mecánica de la lectura.

Cuando leemos, nuestros ojos realizan pequeños movimientos rápidos para pasar de una palabra a otra y breves pausas para captar la información.

Después tienen que localizar la siguiente línea.

Si estos movimientos no son eficientes, el niño puede tener más dificultad para mantener el lugar, saltarse líneas o realizar más regresiones en el texto.

La investigación científica ha encontrado diferencias en algunos parámetros de los movimientos oculares entre niños con dislexia y niños sin dislexia. Sin embargo, esto no significa que los problemas oculomotores sean la causa de la dislexia. La relación es más compleja y continúa investigándose.

¿Puede la visión causar dislexia?

Esta es una de las preguntas más importantes cuando hablamos de visión y lectura.

La dislexia no puede explicarse simplemente por un problema visual.

Es una dificultad específica del aprendizaje en la que intervienen procesos relacionados, entre otros aspectos, con el lenguaje y la lectura.

Por eso, no sería correcto decir que un niño tiene dislexia porque “no mueve bien los ojos” o porque tiene un problema de enfoque.

Lo que sí puede ser útil es valorar si, además de sus dificultades de aprendizaje, existe alguna dificultad visual que pueda estar haciendo más exigente la lectura.

Son dos cosas diferentes.

Y distinguirlas es importante.

“Pero mi hijo ve bien en la revisión del colegio”

Esta frase es muy habitual.

Y, si es así, es una buena noticia.

Pero una prueba de agudeza visual no evalúa necesariamente todas las habilidades que utilizamos cuando leemos, escribimos o estudiamos durante un periodo prolongado.

Por eso, cuando un niño tiene dificultades persistentes a pesar de tener una buena visión de lejos, puede ser interesante valorar otras habilidades como:

  • Enfoque.
  • Coordinación binocular.
  • Movimientos oculares.
  • Percepción visual.
  • Coordinación ojo-mano.

La evaluación dependerá de las necesidades de cada niño.

¿Por qué algunos niños se cansan tanto leyendo?

Piensa en lo que ocurre cuando haces una actividad que requiere mucho esfuerzo.

Al principio puedes realizarla correctamente, pero después empiezas a cansarte, cometes más errores y necesitas descansar.

Con la lectura puede ocurrir algo parecido.

Un niño puede comenzar los deberes correctamente y, después de un tiempo:

se distrae → pierde la línea → comete errores → se levanta → quiere terminar.

Esto no demuestra que exista un problema visual.

Pero si este patrón aparece especialmente durante actividades de lectura y trabajo de cerca, merece la pena investigar qué está ocurriendo.

Porque antes de decir simplemente “no se concentra”, conviene preguntarnos si la tarea le está suponiendo un esfuerzo excesivo.

¿Y si confunde letras como b, d, p y q?

Las confusiones entre letras son frecuentes durante el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Letras como b, d, p y q comparten características visuales y se diferencian principalmente por su orientación.

Sin embargo, confundirlas no significa automáticamente que el niño tenga un problema visual.

Reconocer y diferenciar letras implica procesos visuales, lingüísticos y de aprendizaje.

Por eso, si estas dificultades son persistentes, es recomendable valorar el conjunto de habilidades implicadas.

Entonces, ¿cuándo puede ser interesante revisar la visión?

Puede ser recomendable realizar una valoración cuando las dificultades de lectura son persistentes y aparecen junto a síntomas como:

✔️ Cansancio al leer.

✔️ Dolor de cabeza después de estudiar.

✔️ Pérdidas frecuentes de línea.

✔️ Visión borrosa durante el trabajo de cerca.

✔️ Dificultad para copiar de la pizarra.

✔️ Necesidad de acercarse mucho al texto.

✔️ Rechazo de actividades de lectura.

✔️ Mayor número de errores después de llevar un rato trabajando.

Estas señales no diagnostican un problema visual.

Simplemente indican que puede ser interesante comprobar cómo está funcionando el sistema visual.

¿Qué podemos valorar en Despega Visión?

En Despega Visión, en Ávila, realizamos evaluaciones visuales completas cuando existen dificultades relacionadas con la lectura, el aprendizaje o el rendimiento escolar.

No buscamos demostrar que el problema sea siempre visual.

Buscamos saber cómo está utilizando el niño su visión y si existe alguna habilidad que pueda estar dificultando determinadas tareas.

Según las necesidades de cada caso, podemos valorar aspectos como el enfoque, la coordinación binocular, los movimientos oculares, la percepción visual y otras habilidades relacionadas.

Si encontramos una dificultad susceptible de entrenamiento, podemos plantear un programa individualizado de terapia visual.

La terapia visual no sustituye otros tratamientos que pueda necesitar el niño. Cuando existen dificultades de aprendizaje, lenguaje o atención, es importante contar con los profesionales adecuados y trabajar de forma coordinada.

La pregunta no es solo “¿ve bien?”

Cuando un niño tiene problemas para leer, es normal buscar una explicación.

Pero la respuesta no siempre es única.

Puede haber factores relacionados con el aprendizaje, el lenguaje, la atención, la experiencia lectora o la visión.

Por eso, en lugar de preguntarnos únicamente:

“¿Es por la vista?”

podemos hacernos una pregunta mucho más útil:

“¿Hay alguna habilidad visual que esté haciendo que leer le resulte más difícil?”

Y para responderla, primero hay que evaluar.

¿Tu hijo tiene dificultades para leer?

Si notas que leer le supone demasiado esfuerzo, pierde frecuentemente la línea, se cansa o evita las tareas de lectura, en Despega Visión, en Ávila, podemos valorar sus habilidades visuales y estudiar si existe alguna dificultad que pueda estar influyendo en su experiencia durante la lectura.

Porque ver bien es importante. Pero también lo es saber utilizar la visión.


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